Pla-Kad

Pla-Kad
2009

SPLENDIS RADICALIS
La experiencia de la belleza es un fenómeno universal, aún cuando no hay cánones fijos para determinarle, mas bien apreciaciones diversas y cambiantes, de acuerdo al contexto cultural en el que estos canones son creados.

En ocasiones el arte -o propiamente, el artista- produce imágenes bellas. Estas se imponen ante el observador por si mismas, a través de su mera presencia, produciendo un puro estado contemplativo. Onem Boreal ha elegido, en esta ocasión, trabajar con imágenes prístinas, con formas orgánicas sublimes y delicadas y con tonalidades exaltantes, lo que hace que el canon de lo bello se establezca ante la mirada casi de inmediato, como una concepción predefinida ante un primer vistazo.

Pero Onem elabora una audaz segunda lectura, que se encuentra ya implícita en sus imágenes, la cual le provee de una relevancia en el trasfondo que contrasta con la superficie. Mas allá de la mera idea de lo sublime, Onem enlaza el concepto de sus imágenes con la idea de la condición humana, y por lo tanto, con una preconcepción primordial: la naturaleza por si misma.

Las sinuosidades observadas en su obra son creadas por los peces representados, una variedad tropical denominada en tailandés como Pla-Kad (Betta Splendens), conocidos también como peces de pelea, ya que además de su belleza natural, la ferocidad es otra de sus características; y es aquí donde sucede esta dualidad como reflejo de la naturaleza de los hombres. Esta se mantiene, como el universo, en un sutil equilibrio entre este contraste. Onem nos permite ser partícipes de este acontecimiento profundo, a través de la contemplación radical de la belleza que subyace, mas allá de la superficie.

Francisco Benítez
Diciembre 2009
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